Saturday, February 21, 2009

Al Bundy, un ganador

"So you think I'm a loser? Just because I have a stinking job that I hate, a family that doesn't respect me, a whole city that curses the day I was born? Well, that may mean loser to you, but let me tell you something. Every morning when I wake up, I know it's not going to get any better until I go back to sleep again. So I get up, have my watered down Tang and still-frozen Pop Tart, get in my car with no upholstery, no gas and six more payments to fight traffic just for the privilege of putting cheap shoes on the cloven hooves of people like you. I'll never play football like I thought I would, I'll never know the touch of a beautiful woman, and I'll never again know the joy of driving without a bag on my head. But I'm not a loser. 'Cause despite it all, me and every other guy who'll never be what he wanted to be, are still out there, being what we don't wanna be, forty hours a week, for life. And the fact that I haven't put a gun to my mouth, you pudding of a woman, makes me a winner!"




"Entonces crees que soy un perdedor?, solo porque tengo un trabajo apestoso, el cual odio, una familia que no me respeta, toda una ciudad que maldice el dia en que naci? bueno, eso puede signuificar un perdedor para ti, pero deja decirte algo. Todas las mañanas cuando me levanto, Se que nada va a mejorar hasta que me vaya a dormir de nuevo. Entonces me levanto, me tomo mi tang diluido, y un pop tart aun congelado, me meto a mi auto sin tapiz, sin gasolina y con 6 pagos mas pendientes, para combatir el trafico solo por el privilegio de poner zapatos baratos en las pezuñas de gente como ud. Nunca jugare futbol como pense que lo haria, nunca conocere el toque de una mujer hermosa, y nunca conocere de nuevo el placer de conducir sin una bolsa en la cabeza. Pero, no soy un perdedor."Porque a pesar de todo esto, yo y todos los tipos que nunca seremos lo que quisimos ser, seguimos alla afuera, siendo lo que no queremos ser, cuarenta horas a la semana, de por vida. Y el hecho que no haya puesto una pistola en mi boca, tu pudin de mujer, me convierte en un ganador".


Tuesday, July 29, 2008

Si los tiburones fueran hombres (B. Bretch)

Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona- ¿se portarían mejor con los pececitos?
— Claro que sí -respondió el señor K.-. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografías para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando.
Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.
Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla de varec y se le otorgaría además el título de héroe.
Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces.
Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones.
Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres.

Monday, July 28, 2008

El Animal Favorito del Señor K (Bertolt Brecht)

Cuando se le preguntó cuál era el animal que más le gustaba, el señor K. respondió que el elefante. Y dio las siguientes razones: el elefante reúne la astucia y la fuerza. La suya no es la penosa astucia que basta para eludir una persecución o para obtener comida, sino la astucia que dispone la fuerza para grandes empresas. Por donde pasa este animal queda una amplia huella. Además, tiene un buen carácter, sabe entender una broma. Es un buen amigo, pero también es un buen enemigo. Es muy grande y muy pesado, y, sin embargo, es muy rápido. Su trompa lleva a ese cuerpo enorme los alimentos más pequeños, hasta nueces. Sus orejas son adaptables: Solo oye lo que quiere oír. Alcanza también una edad muy avanzada. Es sociable, y no sólo con los elefantes. En todas partes se le ama y se le teme. Una cierta comicidad hace que hasta se le adore. Tiene una piel muy gruesa; contra ella se quiebra cualquier cuchillo, pero su natural es tierno. Puede ponerse triste. Puede ponerse iracundo. Le gusta bailar. Muere en la espesura. Ama a los niños y a otros animalitos pequeños. Es gris y sólo llama la atención por su masa. No es comestible. Es buen trabajador. Le gusta beber y se pone alegre. Hace algo por el arte: Proporciona el marfil.

UNA PEQUEÑA FABULA (Kafka)

"Ay", dijo el ratón, "el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer".

"Sólamente tienes que cambiar tu dirección", dijo el gato, y se lo comió.

Monday, March 31, 2008

The minstrel boy

The Minstrel Boy
The Minstrel Boy to the war is gone
In the ranks of death you will find him;
His father's sword he hath girded on,
And his wild harp slung behind him;"
Land of Song!" said the warrior bard,
"Tho' all the world betrays thee,
One sword, at least, thy rights shall guard,
One faithful harp shall praise thee!"
The Minstrel fell! But the foeman's chain
Could not bring that proud soul under;
The harp he lov'd ne'er spoke again,
For he tore its chords asunder;
And said "No chains shall sully thee,
Thou soul of love and brav'ry!
Thy songs were made for the pure and free,
They shall never sound in slavery!"
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El niño juglar
(traducción: yo)
El niño juglar a la guerra se ha ido
en las listas de muerte lo encontrareis
la espada de su padre el se ciño
y su salvaje arpa tras de él colgo
Tierra del canto!, dijo el bardo guerrero
aunque todos los mundos os traicionen
una espada, al menos, vuestros derechos protegera
una fiel arpa os alabara
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El juglar cayo, pero la cadena del enemigo
no pudo derribar a esa orgullosa alma
El arpa que él amaba nunca mas hablo otra vez
por él, sus cuerdas aparte arranco
y dijo "ninguna cadena mancillara
vuestra alma de amor y coraje
tus canciones fueron hechas para los puros y libres
ellas nunca sonaran en esclavitud".
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The Minstrel Boy, es una vieja canción irlandesa de gran popularidad durante la guerra civil norteamericana, que se puede escuchar como parte de la banda sonora de la película "The Black Hawk down".
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Puede que la traducciòn este media chapucera, pero tomando en cuenta mi nivel de inglés, y el inglés antiguo involucrado, creo que esta por lo menos decente.

Thursday, May 11, 2006

Decalogo para evitar el bloqueo creativo

Por [tengo que pensar un seudónimo]

1. Establecer una rutina de escritura. [¿Voy a empezar con algo tan remanido? Sí que me dio fuerte.]

2. Salir a caminar, qué sé yo. [Está lloviendo, voy a tener que probar otra cosa.]

3. Hacer ejercicio físico, por ejemplo [algunos ejemplos aquí] [¿No vendría a ser lo mismo que lo anterior? ¿Y para qué sirve? Voy a necesitar una buena excusa.]

4. Mantener el ambiente de trabajo en condiciones [¿En qué condiciones? ¿Dónde habrá quedado el artículo que leí sobre esto? Voy a tener que ordenar este sucucho algun día, que nunca encuentro nada.]

5. Leer diarios y revistas, escuchar radio, mirar televisión y [y si sigo perdiendo el tiempo con esas cosas no voy a terminar nunca el decálogo.]

6, 7, 8. [A ver, un solo consejo que pueda desglosar en tres para hacer bulto...]

9. [¡Trescientas líneas al Tetris! ¡Batí mi record! Líneas, eso puede servir...] Escribir [¿cuántas?] líneas diarias.

10. [¿Hace falta que sean diez? Me parece que me voy a hacer el original con un decálogo de nueve puntos.]

[Ma sí, yo lo dejo acá y mañana lo termino. Que esperen, a P.P.P.P no se le ocurrira publicarlo asi]

Wednesday, November 09, 2005

No somos grandes artistas


Creo no equivocarme al decir que no somos pocos los que alguna vez imaginamos nuestras vidas como parte de una película u otro espectáculo análogo, presenciado por espectadores misteriosos y lejanos, para los cuales somos simplemente personajes de ficción, hechos para su mero entretenimiento. La idea no tiene nada de original, creo haberla visto recogida directa o indirectamente en varias películas ( “The Truman Show”, “The Last Action Hero”), en alguna que otra serie de T.V, y en alguna novela (¿”Mala Onda”, quizás? ), pero en ese caso, ¿qué especie de personaje soy?, ¿En cual genero se encasilla la película que protagonizo o de la cual soy parte?.

Un montón de eventos desafortunados, algunos episodios humillantes, unidos a una visión pesimista de la vida y un carácter antisocial, me llevo hace algún tiempo a concluir que mi vida era parte de una película dramática, en la cual interpretaba un personaje insoportable, deprimente y autodestructivo, pero quizá también era una historia abierta además, a un final o giro mas o menos optimista y liberador. También considere como opción algo tipo cine negro, con un protagonista desencantado y sarcástico (esta versión confieso me gustaba mas), incluso por ello llegue a desarrollar un incipiente discurso detectivesco, propio del genero.

Esa opinión cambiaría radicalmente, una aciago día de invierno, hace ya algunos años, en que mi padre me llevo a esquiar a Chapa Verde. Era la cuarta vez que esquiaba en mi vida, eso me hizo pensar que tendría menos dificultades que en las anteriores, eso creí hasta que complete 4 porrazos dignos de aplausos antes de bajar a los andariveles. Una vez que tome el ancla que me llevaría canchas arriba, solo logre aguantar en pie algunos minutos, volví a caer, pero esta vez uno de mis esquís quedo enganchado a la maldita ancla, la que me arrastro por eternos metros cordillera arriba con la mitad del cuerpo enterrado en la nieve. Con dificultad trate de desenganchar el esquí, pero en cambio solo logre sacar la bota de mi pie, lo que me obligo a perseguir en calcetines al andarivel, que sin ninguna consideración seguía subiendo con mi esquí, aun enganchado, finalmente tuve que bajar varios metros con el equipo en la mano a buscar uno de los bastones que había perdido al caer.

Ya recuperado el bastón, lanzadas mil y una puteadas, decidí bajar esquiando, para lo cual tenia que ponerme los esquís en una ladera inclinada de la cancha, en el intento caí estrepitosamente otra vez, pero lo mejor vendría con la segunda caída (o séptima si cuentan las anteriores), uno de mis esquís bajo impecablemente (sin mi, obvio), hasta donde había comenzado mi pequeña travesía, lo mire impasiblemente como hacia el largo recorrido, ya había agotado toda furia y mi repertorio de garabatos, solo pude concluir: “estoy atrapado en una película de Jerry Lewis”.

Tal revelación se me hizo un poco chocante, de ser cierta, ahora resultaba que todos los motivos de mis miserias, no eran mas que una sucesión de gags para mi imaginaria audiencia, pero si lo pensaba bien, dentro de una comedia, o cualquier otro genero, lo que determina el carácter cómico de una situación, no es la apreciación de que de esta haga el personaje, al cual le acontece, por ejemplo, al Vagabundo de Chaplin, no debió parecerle divertido verse obligado a comer su propio zapato para no morir de hambre, tampoco creo que le parezca gracioso a Don Ramón ser humillado todos los días por un cabro chico estúpido y la vieja histérica de su madre, el mismo Al Bundy se queja constantemente de su patética vida, o sea, en conclusión, el fin ultimo de la comedia de situaciones es hacer reír a quienes la presencian, para ellos debe ser gracioso, no para nosotros los personajes, que somos meros instrumentos para ese fin.

Con el tiempo creo haber precisado más esta teoría, mas que un cómico de cine, en realidad es mas probable que pertenezca a un subgénero televiso poco apreciado artísticamente, pero muy rentable del punto de vista económico, los SITCOM, nombre técnico con que se conoce a esas apestosas series de comedias gringas con capítulos auto conclusivos y risas envasadas, que infestan la programación del cable y rellenan algunos espacios de la televisión abierta nacional, (The Nanny, Quien manda a quien, Seinfield, etc...) por varias razones creo que mi caso comparte varias características de este producto televisivo, como el “elenco de personajes”, (personas que aparecen o han aperecido durante mi vida) cada uno mas caricaturesco y raro que el siguiente, en roles de soporte, mas o menos importantes, de los cuales, estoy seguro, mas de alguno de ellos se ha robado la popularidad de mi programa, tenemos por otro lado la historia, que presenta los vicios propios de los equipos de guionistas responsables de escribirla, estos guionistas podrán tener sus buenos momentos, pero, producto del desgaste propio de lo prolongación forzada de este tipo de series, se ven obligados a recurrir principalmente a dos recursos para la preservación del programa, ambos eso si, de resultados pocos satisfactorios, el primero consiste en repetir hasta el cansancio formulas que alguna vez fueron exitosas, es el llamado auto plagio ( sensación de deja vu, como yo cursi e ingenuamente lo solía llamar), el segundo consiste en romper radicalmente con el status quo del o los protagonistas, ya sea insertándolos abruptamente en un nuevo ambiente, de preferencia en alguno en que se sientan especialmente descolocados, o estén fuera de lugar, o ya sea sumando de golpe inesperadas circunstancias y factores externos a la historia, sobre todo si el sujeto en cuestión empezaba a sentir algún grado de comodidad respecto al estado de las cosas, como entenderán esto ultimo debe ser evitado por cualquier guionista si pretende mantener una audiencia cautiva (Por ello es que siempre estoy intranquilo cuando las cosas van demasiado bien).

Y por ultimo, el protagonista, o sea yo, que después de años en el mundo del espectáculo, al igual que mucho de mis colegas, nos hemos visto estigmatizados a ojos de la audiencia, que se resiste a vernos en otros papeles, que no sean similares a los que hemos realizado toda nuestra carrera, ardorosamente he tratado de demostrar que soy alguien versátil, que no solo puedo hacer reír, que también los puedo emocionar, pero sonados fracasos han sido mis incursiones en otros géneros, tales como el drama, la comedia romántica, el cine épico y muchos otros, al final mi extraordinaria capacidad de transformar en verdaderos líos a las situaciones más simples, mi falta de asertividad en momentos importantes, la poca sensibilidad con los pesares ajenos, siempre confabulan contra mis objetivos.

Asi es, soy un personaje cómico, me guste o no, el haber creído por un instante ser el héroe trágico de una gran historia solo me hacia mas divertido, pero cada día acepto con mayor orgullo ser el humilde heredero de grandes como Keaton, Chaplin, Los Marx, Laurel y Hardy, Cantinflas, Peter Sellers, Chespirito, Daniel Vilches, solo por nombrar algunos, que han perpetuado el oficio mas difícil del mundo, hacer reír, esas risas que ahora son mi sueldo, aunque sean solo risas grabadas.


No somos grandes artistas tampoco queremos ser menos, un aplauso le pedimos a este payaso chileno.